¿Eres del menos del 3% de la población que sabe lo que es una meta?

Hace unos días le pregunté a uno de mis mejores amigos, quien tiene años de experiencia trabajando para empresas transnacionales en el área de marketing, si alguna vez había logrado al 100% sus metas de ventas, a lo que me contestó con desánimo: “¡No! Honestamente, es imposible lograr una meta al 100 cuando hay tanta gente involucrada”.

En ese momento me di cuenta que este hombre tan exitoso y tan especializado no sabía que una de las características de las metas es, que dependa únicamente de ti, y que por este desconocimiento, las metas tienen para él ya cierta carga negativa pues son “imposibles” de lograr.

A principio de año pregunté a una amiga (con alto nivel académico y puesto laboral de alto estatus), si tenía metas para este 2018, con la confianza que hay entre amigas y que le agradezco, me contestó: “¡Sí! mi meta es ponerme bien buena porque este año sí o sí me caso amiga!” Me di cuenta -evidentemente que hay mucho trabajo personal por hacer, pero en lo que se refiere a metas específicamente- mi amiga no conoce la diferencia entre una meta y un anhelo.

Un amigo muy querido hace unos años me compartió que uno de sus más grandes sueños era hacer algo por los perros callejeros de nuestra ciudad (Ciudad de México) y que estaba seguro de poder hacerlo pronto, en ese entonces, apenas comenzaba su carrera. Hace poco, me dio la noticia de que el año pasado se graduó en Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM. Le pregunté sobre su sueño de ayudar a los perros callejeros, a lo que me contestó: “No, pues… no creo que ahora lo pueda hacer… se necesita mucho dinero y pues la verdad lo veo difícil”.

Me di cuenta que mi amigo está en el proceso de abandonar su sueño, que difícilmente puede pensar afuera de su caja de creencias, que su relación con el dinero es muy mala y que no conoce el poder de establecer una meta.

De la misma manera, desde ya hace varios años he escuchado, con especial atención numerosos propósitos de año nuevo que se propone la gente y he visto cómo en unos días esos propósitos quedan suspendidos en el aire esperando algún día aterrizar y materializarse.

Estoy segura de que si las personas, las familias, los empresarios, los empleados, los gerentes y directores de empresas supieran establecer metas SMART, PURE & CLEAR en su vida o con sus equipos de trabajo podrían concentrar su energía física y mental experimentando logros de los hoy nos se creen capaces.

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Ahora bien, el éxito de una meta depende en un 50% en que esté correctamente establecida y el otro 50% depende de la disciplina con la que agendes y lleves a cabo tus planes de acción semanales, que son esas pequeñas pero grandes acciones que van construyendo el camino hacia la meta. De hecho, las estadísticas afirman que sólo el 3% de la población establece metas.

 


Como recurso adicional, puedes apoyarte en un Life Coach, es decir, un profesional entrenado para acompañarte semanalmente y revisar juntos los planes de acción que seguramente te sacarán de tu zona de confort, implicarán un desafío, una resistencia, te provocarán incertidumbre y muchas otras emociones que te ayudará a procesar y al mismo tiempo te acompañará a festejar los planes de acción logrados y a proponerte nuevos utilizando técnicas y herramientas especializadas.

Mariela Jiménez
Life Coach y especialista en Desarrollo Humano

skype:marielai33@gmail.com

No dejes que el cansancio consuma tus metas. Con la energía de Bedoyecta, vive esos momentos.

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